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Balance de CAUCE

(Colectivo de Trabajo Humanidades – Colectivo La Brecha Arquitectura – Colectivo de Trabajo Periodismo)

 

Tercer Congreso de Estudiantes contra la LES

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El origen

Los Congresos de estudiantes contra la Ley de Educación Superior se originaron en 2004, después de que los estudiantes de la Universidad Nacional de Comahue estuvieran sosteniendo una toma durante treinta días para frenar el avance de la CONEAU en esa regional y decirle no a la LES.

El triunfo de los compañeros, que lograron que el Consejo Superior de la UNCO rechazara las acreditaciones ya realizadas por dicho organismo y las que estaban en proceso, y que además rechazara la Ley de Educación Superior, fue lo que dio impulso a generar un espacio nacional para debatir las implicancias de esta ley en las universidades y empezar a construir en conjunto acciones para su definitiva anulación.

La importancia del Congreso

Este tipo de espacios son los que nos permiten repensar críticamente la política universitaria, como parte de la lucha por forjar una universidad distinta a la que hoy tenemos. Si estos espacios funcionan sólo como una coordinadora de lucha, vacían su contenido estratégico y restringen la posibilidad de poder debatir el tipo de universidad que es necesario construir para luchar junto al pueblo por una transformación social.

En ese sentido, es importante visualizar todos los aspectos en los que influye la LES en la construcción del conocimiento en las universidades, ya que de esa visualización es de dónde se demandan las tareas, las acciones y los planes de lucha.

Ejemplos de encuentros desarrollados desde esta perspectivas hay varios, pero citemos uno importante: el Encuentro Intersindical del 2 de abril de este año, al que asistieron más de 80 organizaciones –alrededor de mil personas– donde había cuerpos de delegados, sindicatos, comisiones internas, organizaciones políticas y del movimiento de trabajadores desocupados.

En este encuentro no se limitaron sólo acordar cómo coordinar acciones, sino que se dividieron en comisiones donde discutieron: Situación del Movimiento Obrero - Situación Política; Estatal- Salud-Educación; Mujer trabajadora; Democracia- presos; Empresas recuperadas y Recuperación sindical. Y a partir del resultado de esos debates se desprendieron las tareas a seguir que después fueron consensuadas en conjunto en el plenario final; de manera que el plan de lucha que salió de este encuentro estaba sustentado en discusiones de base, participativas, sin reducir la cuestión a un acuerdo realizado en una “mesa chica”.

Así entendemos que se tienen que realizar los congresos, tienen que estar llenos de contenido y discusiones, abarcando todos los aspectos necesarios para entender el funcionamiento de las universidades, su rol en la sociedad, el rol de la LES y la CONEAU, las resoluciones ministeriales, la distribución del presupuesto, las restricciones, la estructura universitaria, etc.

 

Los resultados del 2do Congreso

El segundo Congreso de Estudiantes contra la LES se realizó el 21 de mayo en la facultad de derecho de la UBA. En el cual, después de un plenario general, se funcionó en comisiones para tratar diferentes aspectos de la problemática universitaria. La dificultad fue que la comisión en la que se debatía el plan de lucha funcionó a la par de las otras, por lo que varias de las tareas que se desprendían de los análisis realizados en las comisiones no se veían reflejados en las características del plan de lucha que se estaba elaborando.

Finalmente, el plan de lucha acordado constaba de medidas de fuerza a nivel nacional realizadas por regional y una unificación que se haría previo al tercer congreso. En lo que respecta a quienes llevaron a cabo esas medidas de fuerza que debían servir para instalar la lucha contra la LES en cada regional, fue evidente el hecho de que a varias corrientes no les interesaba llevarlo a cabo.

La Cepa (Partido Comunista Revolucionario), el MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores) y el PO (Partido Obrero), quienes forman parte de la conducción de la FULP, no garantizaron en la ciudad de La Plata ninguna de las medidas que habían salido del congreso, al cual la Cepa ni siquiera había convocado. Todas las medidas, jornadas de discusión, todo lo que tiene que ver con la lucha concreta contra la Ley de Educación Superior y las Acreditaciones fueron llevadas a cabo por fuera de la conducción de la federación.

Fueron esas fuerzas de oposición las que generaron asambleas por facultad e interfacultades para convocar, difundir y llevar resoluciones al tercer congreso de estudiantes contra la LES.

 

Un encuentro, dos proyectos

En este tercer congreso participaron las federaciones universitarias de Comahue (FUC), Patagonia (FUP), Buenos Aires (FUBA) y La Plata (FULP), asambleas interfacultades, delegaciones y agrupaciones  de Tucumán, Mendoza, Jujuy, Córdoba, San Luis y el Gran Buenos Aires.

Para entender el desarrollo del congreso es necesario remontarse a la noche anterior, en la cual las conducciones de la FUBA (PO-MST), la FUP (MEL o M-31) y la FULP (CEPA-MUI-MST-PO), se juntaron a acordar el plan de lucha que debía salir del congreso. Acá ya se ve lo que se evidenciaría al otro día: otra manera de pensar un congreso, en el cual no hay mandato de base, no hay asamblea, no hay comisiones para debatir, tan solo una mesa chica que cierra a espaldas de todo el resto del congreso.

Lo que quedó plasmado en el congreso del otro día fueron los dos proyectos que había:

* por un lado, el de las conducciones de estas federaciones, las cuales no habían llevado mandatos de base, no decidieron nada en asamblea sino que la postura de cada federación quedaba atada a lo que decidía la corriente que la dirige, vaciando de participación y debate el congreso. Además, pretendían que la comisión de plan de lucha –que ellos ya habían cerrado– funcionara al mismo tiempo que las otras comisiones. Acusaban a los que planteaban otra posición de no querer discutir un plan de lucha, planteaban una la falsa dicotomía entre: hacer comisiones o discutir plan de lucha, cuando en realidad la otra postura planteaba hacer comisiones para discutir política y decidir en función de eso un plan de lucha.

Por último, este proyecto basaba la discusión de la lucha contra la LES en el problema presupuestario, como si el aumento de presupuesto en sí mismo cambiara el rol que hoy cumplen las universidades. Por eso a la hora de proponer un plan de lucha, estos partidos proponen realizar un seguidismo a las luchas docentes, en vez de construir un cronograma conjunto entre estudiantes y docentes que tenga como eje central la lucha contra la LES y no solo el aumento de presupuesto.

* Del otro lado, el proyecto de la FUC, agrupaciones independientes, y asambleas interfacultades: la muestra de que este sector pensaba el congreso de forma diferente fue el hecho de que venían con mandatos de base, y que fueron los que garantizaron los planes de lucha a nivel nacional. De hecho, la Federación del Comahue (representada por más de 200 personas) realizó una asamblea previa al inicio del congreso para consensuar la forma en que éste se debía llevar a cabo y las posiciones a llevar. Esta no era una asamblea de la conducción de la federación (el FER) sino una asamblea de la federación entera, en la que participaron todas las corrientes que después estuvieron en el congreso.

Para el desarrollo del encuentro se proponía el funcionamiento en comisiones que trataran LES; presupuesto y Ley de Financiamiento; relación entre trabajadores y estudiantes; centros y federaciones; de donde se irían desprendiendo las tareas a seguir, de acuerdo con la política que se consensuara implementar. Estas tareas, serían consensuadas en un plenario final, de donde saldría el plan de lucha.

La idea era poder debatir la LES y la problemática universitaria en forma integral, para lo cual no se pueden dejar afuera ejes como: la relación entre el capital y los conocimiento que se producen, las restricciones de ingreso y egreso, el arancel de los posgrados, el para qué y para quién se produce investigación, las prácticas profesionales supervisadas obligatorias (pasantías flexibilizadoras), convenios con empresas y fundaciones, el tipo de universidad que queremos construir, el rol que juega y debería jugar conocimiento, cómo se democratiza el presupuesto y las estructuras universitarias, entre otros. Entendemos que de estos debates es de dónde surge la orientación de los planes de lucha.

Además, no se planteaba la oposición entre ir detrás del plan de lucha docente o desconocer su reclamo salarial, era una propuesta más de avanzada, el planteo era no supeditar una lucha a la otra, porque la lucha contra la LES y por otros tipo de universidad y el reclamo salarial van de la mano, por lo que se proponía tener una instancia de articulación y construir un plan de lucha en conjunto con los docentes.

En el siguiente apartado se va a ver el desarrollo del congreso, cuando ambos proyectos se ponen en acción, muestran sus métodos, sus formas de decidir, de entender la participación democrática, de debatir, de hacer avanzar la lucha contra la LES.

 

Dos proyectos en acción: desarrollo del congreso

En el plenario de inicio los primeros oradores fueron los trabajadores de Zanon, del Garraham y de Tango Meat, después habló Hernán Gurian, estudiante procesado por luchar; y después les tocó el turno a las federaciones. Primero fue la FUBA, después la FUP, siguió la FUC, y finalmente la conducción de la FULP. Cuando el orador de ésta última, Pablo Maciel, empezaba a jactarse de haber convocado al congreso, empezaron los cantos: “se va morir la burocracia estudiantil”. Cabe recordar que, como ya se dijo más arriba, esta federación NO CONVOCÓ ni realizó una sola actividad contra la Ley de Ecuación Superior en lo que va del año, con lo cual lo más lógico era que quien hablara por La Plata fuera algún representante de las asambleas interfacultades o agrupaciones independientes que fueron los que realmente impulsaron este congreso.

Estos cantos fueron la excusa para que la conducción de esta federación, el PCR, realizara lo que por lo visto tenía pensado hacer, “pincharla”: sacaron palos y cadenas, tiraron botellazos, golpearon compañeros, y tensionaron el ambiente; y para que nada continuara se llevaron los micrófonos.

¿Existe alguna razón por la cual una organización vaya con palos a un congreso de estudiantes? Esto da argumento para pensar que no fueron exactamente a debatir y construir acciones para frenar la LES, lo cual queda mucho más claro en el desarrollo del congreso.

Después de esto, hubo un parate en el cual la Federación del Comahue, junto a agrupaciones independientes y asambleas interfacultades realizaron una asamblea –en la que participaron todas las corrientes– para llevar una postura en relación a cómo continuaría el congreso. Al mismo tiempo, una mesa chica se conformó con las conducciones de FUBA, FUP y FULP.

Cuando se retomó el congreso, había dos posturas: la mesa chica quería que se pasara directamente a votar un plan de lucha porque la federación de la Patagonia tenía que irse temprano, en cambio la asamblea proponía dividirse en comisiones, debatir, y confluir después en el armado del plan de lucha basado en la discusión política de las comisiones. A la hora de la votación, gana la segunda opción, que era evidente mayoría, sin embargo el PO se había adueñado del micrófono, y con el afán de estirar los tiempos, hizo repetir la votación dos veces más y volvió perder en ambas votaciones.

Si bien habían logrado retrasar el inicio de las comisiones, éstas pudieron armarse en el subsuelo de la facultad. Eran cinco: dos sobre LES; presupuesto y ley de financiamiento; relación obrero-estudiantil; centros y federaciones. Lo que quedó claro fue que no todos iban por el debate, ya que mientras las comisiones se desarrollaban, las conducciones de las federaciones de la “mesa chica”, PO, MST, MEL-M31, PCR, empezaron a votar su plan de lucha, desconociendo lo votado en el plenario de inicio.

En las comisiones hubo debates profundos y también corrientes como el PTS que no se dedicaron a aportar al enriquecimiento de las discusiones, que intervinieron con más de veinte oradores en cada comisión y restringieron los debates a instaurar una separación entre lo político y lo económico, basando sus intervenciones en la repartición de los fondos de los órganos gremiales, trasladando las internas del centro de sociales de la UBA al Congreso de estudiantes contra la LES.

A pesar de esto, sí quedó demostrado que incluso con escaso tiempo se pudo dar el debate sobre el rol del conocimiento que construyen las universidades, sobre las implicancias de la ley del financiamiento, sobre la democratización del presupuesto, sobre la coproducción como manera de establecer la relación obrero-estudiantil, entre otras.

A medida que las comisiones iban terminando, elevaban sus conclusiones, resoluciones y propuestas al plenario general, que ya prácticamente había aprobado todo un plan de lucha que carecía de contenido político. Al momento de votar fecha y lugar para el próximo congreso, otra vez había dos posturas: los que debatieron en las comisiones proponían, que el cuarto encuentro se realizara en Comahue o en Córdoba poniendo como fecha mayo de 2006; los otros no tenían propuesta, o sí, la propuesta era que no quedara ninguna fecha ni lugar fijo, que se creara otra mesa chica conformada por las conducciones de las federaciones para que lo debatiera en los siguientes meses.

Se votó y ganó la primera postura, la de las comisiones, lo que produjo que inmediatamente el PO, MST, MEL y PCR abandonaran el congreso sin que quedara resuelto un plan de lucha colectivamente, votado entre todos a la luz de las conclusiones de cada comisión.

 

De cara al cuarto congreso

     Ninguna de las organizaciones que participaron de las mesas chicas convocaron a la realización del próximo congreso; perdieron todas las votaciones pero no les importó demasiado, cerraron su plan de lucha la noche anterior y se fueron del congreso cuando quedaron abajo en los votos.

Igualmente, hay organizaciones estudiantiles, asambleas interfacultades, la federación del Comahue, dispuestas a convocar a un próximo encuentro en mayo del año que viene en Córdoba o Comahue, y seguir pugnando por la anulación de la LES y por construir otro tipo de universidades.

Entendemos que un proyecto de universidad alternativo al actual, donde nos formemos como sujetos políticos transformadores comprometidos con las clases oprimidas, debe ser ampliamente discutido y generado por la comunidad académica y los sectores populares, actores y destinatarios principales de una educación crítica y comprometida con la realidad. Como agrupaciones estudiantiles aspiramos en el próximo congreso y día a día, a construir este camino en espacios donde actuamos con otras agrupaciones y estudiantes.

Por eso nos proponemos garantizar que estos debates sean centrales en todas las universidades, porque que vamos contra esa política conservadora de dejar las resoluciones de asambleas a criterio de quienes dirigen las federaciones, por eso proponemos continuar con asambleas y jornadas de discusión, junto a un nuevo movimiento estudiantil antiburocrático, crítico, combativo, clasista, creativo y autoorganizado, que surge y reforja al calor de la lucha contra la LES, el gobierno de Kirchner y el FMI.